
En la ciudad de Barquisimeto pude reunirme con un gran grupo de pastores y asistir a algunas reuniones en la iglesia local, pastoreada por el Hermano Marcos Urriola.


Al día siguiente realice un muy agotador viaje por tierra de 12 horas hacia Ayacucho, un área muy remota cerca de la frontera colombiana, en la cuenca del río Orinoco.

Pasé varios días en el rancho de un hermano sin agua del grifo o electricidad, y la combinación de vida rústica y alrededores pacíficos hizo maravillas en mi alma.

Mi 'cuarto' fue la choza de paja a la izquierda, y dormir en la hamaca fue lo más pacífico que puedo recordar.

El hermano Isaías predicó una noche bajo las únicas luces por millas--luces suministradas por un pequeño generador que les llevamos hace más de 7 años y que todavía está funcionando a pesar de las dificultados.

También estuvo presente el hermano Samuel, (a la izquierda) quién viajado río abajo por 3 días para visitar al Hermano Isaías (en el centro) y programar una reunión para finales de marzo en las montañas. No hay teléfonos, y ningún otro medio de comunicarse, así que su viaje fue el único modo de hacer los arreglos para que el Hermano Isaías pueda venir y sostener reuniones en medio de su tribu Yanomami cerca de la frontera Brasileña. Después de que me marché, el Hermano Samuel afrontó un viaje de 5 días río arriba para llegar a su casa. Es el mismo viaje que el Hermano Isaías hará en algunas semanas, para predicar el Evangelio bajo las luces de su pequeño generador.
Yo volveré a Venezuela en un mes más o menos, y me gustaría compartir más de las vidas de estos fieles creyentes con ustedes entonces.
... ... ...