Believers International Inc.

Latin American Project

Enero 1, 2007

 

En este primer día del año 2007, les enviamos calurosos saludos en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Estamos muy agradecidos en que Dios nos ha traído con bien hasta aquí, un lugar que nunca nos imaginábamos. Pero como escribió el profeta Isaías, “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. ¡Alabado sea el Señor nuestro Dios en todas las cosas y a toda hora! Él en verdad conoce lo que es lo mejor para cada uno de nosotros. Para Ud. y toda su familia rogamos las mejores bendiciones, en todo aspecto y en todo género, durante el tiempo que Él nos tenga presentes en la tierra.

 

En un sentido, hoy es igual a cualquier otro día – el sol salió en el oriente y se pondrá en el occidente, y el tiempo continuará rodando en su ritmo normal. Pero con nuestros calendarios y en nuestras mentes, hoy señala un nuevo principio, la oportunidad de tocar la tecla de “nuevo comienzo” en nuestra vida. En Su gracia y misericordia Dios nos da un nuevo día cada 24 horas, y un nuevo año cada 365 días. Él es el Señor de nuevos principios y el Rey de nueva esperanza.

 

Durante este año pasado hemos experimentado tremendas pruebas y maravillosas victorias. A través de todas ellas podemos decir perfectamente con David en el Salmo 46: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.

Y en Salmo 23: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. Hemos pasado por ese valle, y en la hora más oscura –humanamente hablando – tuvimos que separarnos de la más apreciada esposa, la más dulce madre, y la abuelita más querida. Pero ciertamente recibimos gran aliento de parte de Dios.

Algunos dos meses antes de que partiera con el Señor la Hermana Rebeca, nosotros hablamos francamente de lo que quizás estuviese por delante para los dos. Por un lado, esperando una sanidad milagrosa, pero a la vez encarando la posibilidad que Dios quizás tuviera algo más en mente, le dije, “Si el Señor te recoge a ti primero, busca a tu padre y allí me esperas”. Hoy día el Cielo es más real que nunca; es que existe como un imán que me atrae hacia la otra dimensión – un lugar no muy lejos de donde estamos parados hoy mismo.

 

De parte de toda la familia, deseo agradecer a cada uno de Uds. que nos ha escrito expresando sus recuerdos y los pensamientos de amor y compasión. De vez en cuando me pongo a leerlos de nuevo y en eso recibo nuevas fuerzas. Muchas gracias. ¡Que mi Dios bendiga a cada uno ricamente!

 

Mientras miramos hacia lo desconocido del 2007, tenemos algunos planes ordenados por Dios, cosas recomendadas y casi terminadas por la Hermana Rebeca.

Por todo esto pedimos sus fervientes oraciones y su paciencia. Estamos muy conscientes del Espíritu de Dios que unge la Palabra y también a los que siguen toda la Palabra. San Pablo escribió en 2ª de Corintios 12:9, “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.

William Branham, el profeta de Dios, nos ha dicho en el mensaje, Perfecta Fuerza por Perfecta Debilidad: “Ud. tiene que llegar al punto en que sabe que no es nada. Y nunca vaya a subirse a un nivel más alto, porque en cuanto se sube a otro nivel más alto, Ud. se sube más alto que Dios. Ud. se tiene que mantener en el polvo del camino a Damasco. Ud. tiene que abstenerse de actitudes altivas. Y eso es para todas partes, aquí como también allá por las cintas”.

Y más adelante en el mismo mensaje: “El caso es con nosotros, no que seamos demasiado débiles, sino que somos demasiado fuertes. Somos demasiado fuertes. Eso es todo. El caso es que somos demasiado testarudos. Correcto. Somos demasiado fuertes en la cabeza. Conocemos demasiado. Dios desea sacar eso de nosotros. Correcto. Somos demasiado fuertes; demasiado fuertes para rendirnos a Él”.

 

Bueno, a medida que seguimos pasando por las tempestades de Laodicea, y la gracia que Dios nos da, mantengamos en mente estas palabras proféticas. Dios guiará Su simiente a través de todo. Él prometió estar con nosotros y aun en nosotros hasta el fin del mundo – y quizás no sea tan lejos como lo tengamos pensado.

 

Su hermano Jorge Smith y familia